El diván del superhombre

En ese temeroso diván esta sentado Patricio, el niño que le contesto a la maestra de muy buena manera: “señorita, con mucho respeto, cierra su boca que no es asunto suyo”, en esa pelea memorable (de esas que todo el curso espera y cuando pasan, rodean a los oponentes como en esas películas de preparatoria y gritan: pelea, pelea, hasta que llega la maestra a poner las cosas en su debido lugar) con un compañerito que no importa su nombre(por ahora, porque podría ser útil para una futura matanza, porque estos abusadores representan el capitalismo demoníaco que nos rodea hoy en vida y deben superarse, cuestión que a veremos como), pero que le valió el castigo en la dirección, la llamada a sus padres, y la asistencia a un psicólogo que resulto estar mas demente de lo común, pues le dijo:

-Adelante Patricio, no te voy a decir sandeces, ni cosas como: puteáme, contáme de tu pasado así te entendés un poco y podes relacionarte con tus amigos inferiores. No, no y no. Vos sos un superhombre.

Entre las miradas cruzadas y perdidas del niño, el psicoanalista, prosiguió:

-Lo que primero te voy a decir es la verdad de la milanesa: el psicoanálisis no te va a enseñar a acomodarte a lo que la demanda social/real te pide, sino que te va a enseñar como la realidad es creada, en primer lugar, para que vos y tu pequeño trasero, estén hoy sentados aquí, por haberle dicho a la honorable y respetada señorita que mantenga su hocico en otros olores. ¿Querés que hablemos de eso, de como en verdad los equivocados son ellos?

Y así, comenzó la terapia de Patricio en el diván del superhombre.

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Entonces Internet es infinita

La cuestión aquí es el tiempo. Tenemos para exponer.

¿Puede la especie humana realizar una representación tan fiel del universo como lo parece Internet y su infinitud?

Al igual que lo hizo con los números y las deconstrucciones del lenguaje.
Al ritmo que vamos, esta no seria una carta de quejas y quedaría en el olvido, como en realidad quedó/a/ará todo alguna vez.
De nuevo,

Esa pregunta por el todo que parece que no tiene respuesta mas que decirlo todo, absolutamente y comenzar de nuevo, tomando cosas de aquí y de allá, para llegar a ese tan gustoso dos puntos (o igual a:) entonces.

¿Y entonces?, esas preguntas punzantes aparecen como un pistoletazo: ¿para qué, hacia dónde, y después que?
Volveremos sobre estos temas que nos mantienen distraídos.