El diván I

-¿Por qué la gente se altera en navidad?- pregunta en esta primer formal sesión, el niño Patricio.

-La gente se altera ante todo acontecimiento ajeno a su rutina, sea cual sea- contesta el psicoanalista, quien aun no devela, por cuestiones obvias, su nombre.

Patricio no lo mira, sino que contempla el lugar, fríamente, preguntándose a si mismo porque esta allí y ahora en un lugar como este cuando podría estar jugando esos videojuegos sangrientos que tanto le satisfacen, para proseguir y decir nada mas que: Ah.

Que para inconformidad del especialista en niños que no aceptan las reglas del juego torna algo incomoda la terapia. Y es el mismo profesional quien habla:

-Querés que te diga la verdad.

-Creo que ya la se, que todo es invento de la gente para hacer circular una rueda imaginaria que parece no terminar nunca- dice en un dialogo irreal, Patricio.

-La vida social, ya veo, lo tenés claro. Y entonces por que estas acá.

-Porque mis padres creen que debo ser parte de esa vida social que me repugna.

-Ya veo- Parece concluir tocándose la pera el especialista, y extrayendo de su cajón de escritorio algo que aspira de  tal manera que Patricio comienza a querer no haber dicho lo que pensó. Y es el psicoanalista quien continua:

-Patricio, si vos me decís eso, no me dejás ayudarte. Para vivir hay que simular, vos tenes que confiar en que los humanos han diseñado todo para que vos vivas bien. Te han dado una identificación que te define. Tenés un nombre por el que andar en la vida. Tenés una fecha de cumpleaños que coincide con un calendario de quien se impuso como verdad en el mundo a través del mártir cristiano para festejar en días como estos la navidad. De veras, ¿Crees que todo es mentira, o simulacro?

-Y ahora que lo dice, pareciera ser simulacro, pero desconfió de usted, sofista de porquería.

-Eso, desahógate, pero no te aísles, sino terminas como yo, inhalando cosas que no son buenas para la sociedad, pero si necesarias.

Continuara…

Advertisements