El diván II: amok conductismo

Afuera comenzaba a llover.

Y adentro del consultorio continuaban con la sesión, que a veces puede llegar a ser eterna si se hablan meras sandeces como las que se estaban hablando, con un psicoanalista falopero, y un niño con grandes probabilidades de contraer el síndrome amok, o sea, dos desquiciados sin lugar en la sociedad. Y sin ninguna identidad o entidad intelectual que respalde la conversación, pareciéndose a una charla de café, la única diferencia que convertía esto en una sesión era que una de las partes pagaba sometiéndose y la otra cobraba para aconsejando y experimentando al fiel estilo del conductismo.

-¿En que quedamos, Patricio?- Pregunta el psicólogo social con elevados estudios en su haber y una gran dosis recién consumida.

-En lo de que nada es verdad, que la realidad es ilusión, o por lo menos eso entendí.

-Ah, si, eso de que todo es mentira, no te lo tomes tan a pecho, porque por algo estas acá, para ver que la realidad es lo real y viceversa (Hegel detected, pensó para sus adentros el psicoanalista) , mas que nada para que entiendas algunos mecanismos que tiene la gente para desarrollar su vida.

Hubo un trueno que silenció por un gran momento la apasionante iluminación filosófica del psicoanalista, hasta que Patricio, dijo:

-Quiero irme.

-¿A donde?-mirándolo fijamente a los ojos y reclinándose hacia delante.

-A mi casa.

-¿Para qué?

-No se, pero usted no me cae bien.

-Así que no te caigo bien-dijo el psicoanalista, mientras se levantaba y caminaba hacia la mesa de luz, para traer consigo un juguete de color negro, y dárselo a Patricio, quien lo recibió con mucha sorpresa. -Ahora dispara- le dijo el psicoanalista -Si no me soportas, dispara, pendejo.

-Creo que no debo- dijo Patricio. -Pero usted me hartó, lo voy a matar, como mis padres malditos, y toda mi familia que siempre esperan algo de mi cuando lo único que quiero es que no me rompan las pelotas, o mis mismos compañeros, que no se dan cuenta de que comemos de la basura que nos ofrece la escuela todo el tiempo, los voy a matar a todos, y mas a usted, que me dice lo que tengo que hacer, ¡tome!.

Y el disparo apenas resonó en el consultorio como el pequeño chirrido de frenos que siempre fue, viendo Patricio que acababa de ser parte del experimento conductista que le había avisado el especialista al comienzo, al que ahora veía desde una especie de niebla susurrándole:

-Te esperan tus padres afuera, Patricio, nos vemos en la próxima.

Y una vez terminada la sesión, el especialista anoto en su libreta: Síndrome amok, negativo.

Afuera seguía lloviendo, con mayor intensidad.

Advertisements

El diván I

-¿Por qué la gente se altera en navidad?- pregunta en esta primer formal sesión, el niño Patricio.

-La gente se altera ante todo acontecimiento ajeno a su rutina, sea cual sea- contesta el psicoanalista, quien aun no devela, por cuestiones obvias, su nombre.

Patricio no lo mira, sino que contempla el lugar, fríamente, preguntándose a si mismo porque esta allí y ahora en un lugar como este cuando podría estar jugando esos videojuegos sangrientos que tanto le satisfacen, para proseguir y decir nada mas que: Ah.

Que para inconformidad del especialista en niños que no aceptan las reglas del juego torna algo incomoda la terapia. Y es el mismo profesional quien habla:

-Querés que te diga la verdad.

-Creo que ya la se, que todo es invento de la gente para hacer circular una rueda imaginaria que parece no terminar nunca- dice en un dialogo irreal, Patricio.

-La vida social, ya veo, lo tenés claro. Y entonces por que estas acá.

-Porque mis padres creen que debo ser parte de esa vida social que me repugna.

-Ya veo- Parece concluir tocándose la pera el especialista, y extrayendo de su cajón de escritorio algo que aspira de  tal manera que Patricio comienza a querer no haber dicho lo que pensó. Y es el psicoanalista quien continua:

-Patricio, si vos me decís eso, no me dejás ayudarte. Para vivir hay que simular, vos tenes que confiar en que los humanos han diseñado todo para que vos vivas bien. Te han dado una identificación que te define. Tenés un nombre por el que andar en la vida. Tenés una fecha de cumpleaños que coincide con un calendario de quien se impuso como verdad en el mundo a través del mártir cristiano para festejar en días como estos la navidad. De veras, ¿Crees que todo es mentira, o simulacro?

-Y ahora que lo dice, pareciera ser simulacro, pero desconfió de usted, sofista de porquería.

-Eso, desahógate, pero no te aísles, sino terminas como yo, inhalando cosas que no son buenas para la sociedad, pero si necesarias.

Continuara…

El diván del superhombre

En ese temeroso diván esta sentado Patricio, el niño que le contesto a la maestra de muy buena manera: “señorita, con mucho respeto, cierra su boca que no es asunto suyo”, en esa pelea memorable (de esas que todo el curso espera y cuando pasan, rodean a los oponentes como en esas películas de preparatoria y gritan: pelea, pelea, hasta que llega la maestra a poner las cosas en su debido lugar) con un compañerito que no importa su nombre(por ahora, porque podría ser útil para una futura matanza, porque estos abusadores representan el capitalismo demoníaco que nos rodea hoy en vida y deben superarse, cuestión que a veremos como), pero que le valió el castigo en la dirección, la llamada a sus padres, y la asistencia a un psicólogo que resulto estar mas demente de lo común, pues le dijo:

-Adelante Patricio, no te voy a decir sandeces, ni cosas como: puteáme, contáme de tu pasado así te entendés un poco y podes relacionarte con tus amigos inferiores. No, no y no. Vos sos un superhombre.

Entre las miradas cruzadas y perdidas del niño, el psicoanalista, prosiguió:

-Lo que primero te voy a decir es la verdad de la milanesa: el psicoanálisis no te va a enseñar a acomodarte a lo que la demanda social/real te pide, sino que te va a enseñar como la realidad es creada, en primer lugar, para que vos y tu pequeño trasero, estén hoy sentados aquí, por haberle dicho a la honorable y respetada señorita que mantenga su hocico en otros olores. ¿Querés que hablemos de eso, de como en verdad los equivocados son ellos?

Y así, comenzó la terapia de Patricio en el diván del superhombre.

Entonces Internet es infinita

La cuestión aquí es el tiempo. Tenemos para exponer.

¿Puede la especie humana realizar una representación tan fiel del universo como lo parece Internet y su infinitud?

Al igual que lo hizo con los números y las deconstrucciones del lenguaje.
Al ritmo que vamos, esta no seria una carta de quejas y quedaría en el olvido, como en realidad quedó/a/ará todo alguna vez.
De nuevo,

Esa pregunta por el todo que parece que no tiene respuesta mas que decirlo todo, absolutamente y comenzar de nuevo, tomando cosas de aquí y de allá, para llegar a ese tan gustoso dos puntos (o igual a:) entonces.

¿Y entonces?, esas preguntas punzantes aparecen como un pistoletazo: ¿para qué, hacia dónde, y después que?
Volveremos sobre estos temas que nos mantienen distraídos.

El sufrimiento es el dolor del tiempo
La angustia es la memoria del desamparo
Y la depresión apenas una cobardía del cuerpo
El único dolor que confiere nobleza,
Es la tristeza.

La tristeza del mono cuando comprendió que lo había
Atrapado el profesor del universo,
La tristeza del árbol cuando entre sus ramas congeladas
Comenzó a escuchar los cuchicheos desesperados de los pájaros,
O la tristeza del hombre primitivo
Obligado a quedar atrapado en la jaula de la nostalgia.

O la tristeza de mi abuelo
Cuando vio desaparecer la ferretería,
Luego la tintorería…
Y comprendió que pronto iba a esfumarse en la nada
El bar en donde él había construido veinte años atrás,
Su hogar nómade.

Esa es la tristeza,
La tristeza de un niño ya un poco más grande
Encontrando en los cables
El cadáver de algún barrilete
Que remontó hace mucho tiempo.
La tristeza de rememorar,
O la tristeza de un niño pequeño en la playa,
Inventando historia dentro del castillo de arena que va construyendo,
Historias que el mar inmediatamente destruirá,
Tratando de enseñarle al niño las consignas de la existencia:
Que nada es real,
que todos están solos,
que la ausencia es eterna.

A veces, locamente, me parece comprender
El contenido de todos los argumentos,
El origen de todas las historias,
Y hasta… y hasta el destino de todas las intrigas.

No es que…
No es que tenga la pretensión de haberlo vivido todo,
Ni siquiera lo he soñado todo,
No guardo en los bolsillos de mi memoria
La versión taquigráfica de todo cuanto existe.

Pero igual todas las voces me resultan conocidas
Como si ya las hubiera escuchado,
Y todos los paisajes me parecen vistos
Como si ya los hubiera visto.
Escucho la misma canción en la letra de todas las canciones,
Sin embargo, no es que guardo en la memoria de mis ojos
El largo laberinto de todos los reflejos.

Entonces…
¿Como es posible que sienta que a todos he amado?
¿Que todo lo he llorado? ¿Y que ha todos he perdido?
Es como si en una instancia imposible
Un misterioso filamento luminoso
Uniese todo cuanto existe…
Y aún… lo que no existe.

Una escalera al paraiso

PLAGIAR

Un ultimo escrito, en horas diurnas,
Nos incita a plagiar.
Pues hace a uno, ver las penumbras,
Allí donde se ubica,
en un rincón del hogar
La vieja muerte.
Todo esto no seria así,
si solo uno se dedicara a escribir,
sin pensar en nada que plagiar.

“Somos hijos de multivioladores muertos. Somos los hijos de puta que van a beber de sus aguas y, ya sabemos, los hijos de puta no descansan nunca”.                                                                                                            “Zippo”. “Luzbelito”.“PRRysrdr”

SEAN BIENVENIDOS AL PLAGIO, DIGO, RELATO

Llueve torrencialmente, pero allá a lo lejos, un pequeño rayo de luz pareciera aclarar el oscuro horizonte.
Los dos amigos mochileros, cansados de tanto caminar, se detienen en un pequeño bar, de nombre “El bar del ayer”, dentro del antiguo y castigado Singapur.
Al ingresar, lo primero que hacen es sentarse, y  mientras esperan ser atendidos, notan que no vuela un alma.
Uno de los amigos le dice, como recordando al mirar la suciedad del lugar:
-Creo que se donde estamos.
A lo que el otro, cansado de oírlo todo el camino, le contesta:
-Ahí va, otro de tus versos, seguí así, que nos van a comer vivos en esta isla.
-Vos sabes que esto lo leí, pero no te enloquezcas, y escucha…

En 1938, en Singapur, había una taberna. Como toda taberna que se precie, que busque una identidad, tenia un nombre: “La taberna de ayer”.

-Este es el bar del ayer-interrumpe el otro, como queriendo ahogar el relato que el primero sigue ofuscado en proseguir. No sin antes decir:
-Dejame seguir, conchetumadre.

La taberna de ayer.
Nunca, a nadie, le gustó ese nombre. A la taberna de ayer uno siempre entraba hoy. Y aunque hubiera entrado ayer, no era ayer cuando entro ayer, sino hoy. Uno no entra ayer en ninguna parte. Ni siquiera en La taberna de ayer. Esto partió la cabeza de Sean Nolan, irlandés, aventurero, tahúr y borracho. Pese a ello, habituado al sano ejercicio de evitar cuestiones inútiles, aunque era una fiera para abordar las que valían la pena, se negó a resolver los enigmas del hombre de la maldita taberna. “Yo entro hoy”, se dijo. “Y donde yo entro hoy, es hoy”. Singapur, en 1938, un año antes de la masacre europea, era tierra de perdición. Prostitutas, cadáveres flotando en aguas pestilentes, puñales que se clavaban en la espalda de los traidores, o de los sospechosos de serlo, enfermedades, opio, hachís, ciegos que miraban sus ojos totalmente blancos y decían: “Crees que no te veo, pero veo tu alma, tan putrefacta es que ya esta madura para el infierno, morirás hoy, perro, y aunque te creas superior a mi porque tus ojos ven, a Ella, la muerte, no la veras. O la veras tarde, cuando de nada te sirva”. No había lugar sin un perro sucio y flaco que dormía, o estaba muerto. Los gatos eran reyes porque devoraban a las ratas. Algunos vendedores ambulantes ofrecían desde frutas podridas, perlas falsas, cigarrillos de estiércol de tarántula o tratados anónimos que demostraban la inexistencia del bien y la necesariedad del Mal hasta revólveres pequeños pero infalibles para suicidarse no bien uno lo deseara. Sean Nolan entro en “La Taberna de ayer”, hoy. Fue hasta la barra y saludo al bartender, un chino alto y tan delgado que era irreferente. Era la negación de la metáfora. De él, solo era era posible decir que era delgado como él mismo lo era. La taberna estaba casi vacía. “Malos tiempos” dijo el bartender. Habia advertido, veloz y sagaz, que Nolan echaba sobre el lugar una mirada urdida por el asombro y la decepción. “¿Puedo ocupar esa mesa?, pregunto. “¿Eres ciego”, dijo el bartender. “¿No has visto que hay sobre ella un cadáver?”. Nolan se encogió de hombros, y escupió en una salivadera, cinco metros mas allá, contra la pared. Le pego a un loro, que murió fulminado. “Cargare ese loro en tu cuenta”, dijo el bartender, con su fría indiferencia. ¿Que era un loro muerto en esa ciudad de ausencias, de cadáveres cotidianos? “Sacare al muerto de la mesa, lo arrojare por la venta y me sentare en ella”, dijo Nolan. “¿Sabes quien era él?”. Nolan dijo que el tipo estaba boca abajo, con la cabeza aplastada y el cuerpo cubierto por un mantel arrugado, sucio y con manchas de sangre, ¿Como podría reconocerlo? “Era Fu Manchú, el grande y maligno mago. Lo mataron ayer unos matones a sueldo de la Universal Pictures. No querían hacer mas películas con él. No querían pagarle los contratos que le adeudaban.” Sean Nolan asintió con entusiasmo: “Yo habría hecho lo mismo. Oye, lo quitare de ahi. Acaso tu no lo has advertido porque te pasas el día en este infierno, pero desdichado Fu Manchú apesta ya”. El bartender, asombrado dejo caer su boca y sus ojos casi saltan de sus órbitas. “¡Demonios, tal vez sea por eso que el publico ha dejado de venir!”. “¿Y que piensas”, dijo Nolan. “Bastante horrible ha de ser ya beber tu cerveza caliente que apesta a meada de burro como para, ademas, olerte la putrefacción del cadáver de un mago derrotado cuya única magia posible seria la de resucitar, algo que, dada la profundidad y penetración del olor que despide, considero improbable”. “oye, deja de decir porquerías”, dijo el bartender. Y agrego: “Aun no sabes mi nombre”. “¿Eso debería importarme?”.”Claro que si, pregunta”. “Bien amarillo, ¿Como te llamas?”. “Nada”. Sean Nolan arrojo una violenta carcajada. El cadáver del loro pego un brinco. “Eres un imbécil, Nada. Buscas hacerte fama de oriental misterioso con ese nombre y solo exhibes tu ignorancia”. “Demuéstramelo”. Nolan acerco su cara a Nada, le clavo sus ojos grises y cuidadosamente dijo:”Si te llamaras Nada, nadie podría hablar contigo. Tu no podrías hablar con nadie. Ni nadie podría decir a otro algo de ti”.”Me asombras, aventurero. Dime el motivo”. “Escuchalo”, dijo Nolan. Y agrego:” De la nada, nada se puede decir. No bien dices algo de la nada, la haces ser. El que habla de la nada hace de la nada, inevitablemente, algo.” El bartender se desplomo. Desapareció bajo el mostrador y demoro varios minutos en emerger. Entre tanto, Sean Nolan había sacado sus dos mazos de cartas y jugaba un solitario. “¿Aun estas ahí, aventurero?”.”¿Acaso no me ves? Espero que me autorices a ocupar mi mesa y me sirvas un trago”. “Solo si me pones un nuevo nombre”. “Te llamare Lord Jim”. “¿Quien era?”. “Un gran cobarde. Pero no uno mas, eh. Cuidado, hay que tener mucho coraje para ser un gran cobarde. Hay que tolerarlo. Hay que vivir con eso. No cualquiera puede”. “Te empeñas en quebrar mi cerebro.¿Quien te enseño eso que dices sobre la nada?”. “Te lo diré. Sirveme una cerveza”. Así lo hizo. “¿Huele a meada de burro?”. Nolan la olio y hasta vació el vaso hasta la mitad. “No, de burro no. De cocodrilo, diría. Pero esta bien. Lo prefiero. De todas las meadas de las tabernas de Singapur es la que prefiero”. “Escucho tu historia”.
“Veras, hace apenas cinco años me encontraba en la ciudad de Friburgo. No me preguntes que hacia ahí. Nunca le preguntes a un aventurero que hacia en un lugar, que no hacia o por que no estaba en otro. Ser un aventurero es poder estar en cualquier parte, en cualquier momento y por cualquier motivo. Yo, en 1933, estaba en Friburgo. Me abrí paso a codazos entre una caterva de brutos que vestían uniformes negros o camisas pardas y se miraban como si fueran a devorarse entre ellos a rabiosas dentelladas. Nadie se atrevió a detenerme. En la puerta de una cervecería, sentados a una mesa sobre la vereda, bajo el sol de una tarde cálida, bajo una brisa que acariciaba, festejando la celebración académica nacionalsocialista que había tenido lugar solo un par de horas atrás, estaban el Fhurer político de Alemania, Adolf Hitler, y su Fhurer filosófico, Martin Heidegger, que acababa de asumir como Rektor de la Universidad con un discurso que a todos había exaltado. Sobre todo cuando dijo: “Todo lo grande esta en medio de la tempestad”. Me acerque a ellos y dije: “Mein Fhurer, soy un irlandés revolucionario, y es mucho lo que puedo hacer por Alemania”. Hitler estaba de magnifico humor. Me hizo sentar a su lado. Me presento a Heidegger. Luego se quito los guantes y estrecho mi mano. “Mi nombre es Sean Nolan, irlandés,aventurero, borracho y tahúr”, dije. Hitler sonrió. Pareció agradarle mi estilo para presentarme, del que jamas me retracto. Heidegger me dijo: “tiene usted suerte, míster Nolan. Ha estrechado la mano del Fhurer. Ha entrado en relación con la belleza. Las manos del Fhurer son el absoluto platónico de lo bello. Obsérvelas”. Hitler se quito el otro guante y agito con gracia sus manos, que fingí mirar admirativamente. Advertí que los dos estaban un poco locos, o quizá lo estaban por completo.” Entonces hice mi petición.

Una interrupción, algo necesaria a esta altura:
-Amigo, para de hablar que estoy cansado, ¿que no viene el camarero?, ¡Camarero, mierda!
Se oye el sonido del viento, y el posterior chasquido de quien acaba de exclamar, a modo no de lamento sino ya de angustia, una angustia como disposición fundamental que lo dispone ante la nada, porque nada escucha…

-Amigo mio, deja que llueva, y no te enojes, no te das cuenta de la bella historia que te narro, déjame continuar por favor…mientras aguardamos a que llegue el camarero, que de acá me parece verlo, ahí bajo el toldo que refugia a los perros del aguacero. Quien te dice, tal vez nos llevemos una gran sorpresa.
Prosigo.
-Atrás, el camarero debe andar atrás. Bajo la lluvia.
-Cierra la boca, déjame seguir con el relato, pelotudo. El camarero ya vendrá, te lo aseguro.
Te dije, o mas bien, te dije que él les dijo o que les estaba por hacer, mas que decir, al Fuhrer y su filosofo, una petición.
Recordando que era 1933 y que yo era Sean Nolan, Irlandés, borracho y tahúr
“Sospecho que usted declarara muy pronto una guerra de grandes proporciones. Atacara, entonces a la maldita Gran Bretaña, nación que esclaviza a la mía. le pido humildemente, Fuhrer de las hermosas manos tan adoradas por tu adorado filosofo, desde mi corazón patriota,que mate a cuanto ingles le sea posible. Que hable con las guerrillas irlandesas que lo ayudaran. Saben, como lo se yo, que Irlanda, algún día, el día que usted acabe con Inglaterra, sera libre”. “Así sera Míster Nolan”, dijo el Fuhrer. Y se olvido de mi. Me dejo, quizá sorprendentemente donde estaba. A nadie le pidio que me quitaran de ahí. No dijo: “Llevenselo”, no, y fue tal la borrachera que me agarre que ahí fue cuando me dijo lo de la nada, queridisimo amigo Nada. Cuando el Fuhrer le pregunto a Heiddeger: “Dígame, Herr Rektor, ¿Que es el Ser?”.”El ser es Alemania, el centro de occidente, y al encarnarse en usted, el Ser es usted, mi Fuhrer”. A Hitler le agrado esa respuesta. A mi me sonó como la peor cantinela de uno de nuestros borrachos de Irlanda a las tres de la mañana en alguno de nuestros pubs: “Irlanda es el ser. Nuestra lucha, el motivo por el que el sol sale cada mañana. Y nuestros mártires, los guerreros de una nueva humanidad”. Eso solia decir yo, por ejemplo, en una taberna oscura, acompañado de una prostituta depresiva, que cuando decia eso se le levantaba el animo, y a mi, mi otra cosa. Pero volviendo, Hitler no se quedo ahi, pues hizo otra pregunta, y presta atencion Lord Jim, o Nada, como dijiste que te llamabas: “Herr rektor, aun mas que la pregunta por el ser, me fascina la pregunta por la nada. ¿Que es la nada?”. Heiddeger sonrió benévolamente: “De la nada, nada podemos decir, mi Fuhrer, porque ni bien lo hacemos, la hacemos Algo, la hacemos ser”. Hitler, algo borracho, dijo:”Brillante, Herr rektor, pero explíquese mejor”. Herr rektor, sonrió, y nuevamente, pero mas lento, dijo:”De la nada, mi Fuhrer, nada se puede decir, mi Fuhrer. No bien decimos algo de la nada, la hacemos ser. Algo que la nada, evidentemente no es”.”Herr rektor, usted es brillante”. “También usted, mi Fuhrer”. Y no falto poco para que se besaran ahí delante de todos, pero asi, amigo Nada termina esta historia que antecede al obligatoria cambio de tu nombre, y a un replanteo de lo que deseas hacer aquí, en esta taberna apestosa.
Yo Sean Nolan, desde hoy, año 1938, transformare “La taberna de ayer” en un verdadero negocio. “¿Que harás?”. Consulto Nada, o Lord Jim. “Construiré, con mis cartas de poker, y tu invertirás en mas, Nada, para que la misma crezca, pues haré una torre de Babel, una escalera al paraíso altísimo”. Tiraron para afuera el cadáver del mago Fu-Manchu, donde los perros hambrientos esperaban disfrutar el sabor de la magra carne putrefacta pero seguramente poderosa, por pertenecer a un mago de tal estirpe.
Pronto, nada quedaría de esa carne. Pues pasaron las semanas, y “La taberna de Ayer” se transformo en la atracción de la bella Singapur. Tal era la habilidad de Sean Nolan con las  cartas que llamo a su torre de naipes, la torre de Babel, como la vieja leyenda.
En menos de tres meses tenían mucho dinero encima. Nada arreglo la taberna y empezo a ofrecer comida y bebidas finas. A la noche, Sean Nolan deslumbraba a todos con la torre de Babel, la cual ya comenzaba a salir por encima del techo, el cual tuvieron que simular hacer una chimenea.
-Y ahí es donde nos detendremos.
-No continua, que esta buena, quiero saber que paso con Sean Nolan y su torre, y porque este lugar de mierda, que se llama la taberna del ayer, con la diferencia de una sola letra con aquella, aquella que fue reluciente gracias a la llegada de Sean Nolan, muy distinta a esta, que es desagradable.
-Continuo. Y continuo, mientras desde la puerta, comenzaba a asomarse el camarero, quien estuvo toda la historia detrás parando la oreja, ya sabrán por que..

Un día, Sean Nolan no volvió, y así, pasaron los años, y jamas regreso…
Dicen, que allá, por 1946, según mas cuenta la leyenda, quiso construir una escalera hacia la tierra nuevamente, pues San pedro al llegar al cielo no consulta que traes contigo, porque sino de donde sacaría las cartas.
Así que se hizo una escalera rumbo a la tierra, y dicen que cuando por fin llego, se le apareció no Dios, ni San pedro, sino el diablo, y le dijo que para felicitarlo, le regalaría una estadía en el salón VIP del infierno.
Sean Nolan, no tan convencido, acepto a cuestas de poder regresar. Algo, y no nada, que hasta ahora nunca hizo.
Aterrizaron en un lugar algo oscuro, con mujeres pulposas, monstruosas que no paraban de alagar a nuestro campeón, que disimulo una puerta, mas bien un cartel, que decía: “Infierno salón Vip”. Alguien le abrió la puerta. Era el conde Dracula. Con solemnidad, imponente, dijo: “Soy Dracula, sea usted bienvenido”. “¿Porque tienes la cara de Bela Lugosi?”.”Porque la cara del verdadero Dracula, que es una de las formas del mismísimo Belial, no podrías soportarla”. Para agregar: “Imagínate una mezcla de lobo, tarántula, pero es el papel que aun continuo haciendo el la Paramout”. “¿Entonces no estas muerta, Bela?, exaltado Sean Nolan.”Para nada, o mejor dicho, estoy mas viva que capullo de mariposa, pasa por favor.”
Sean Nolan, paso, sabiendo que era 1946, y los vio allí a Hitler, y a Heiddeger, jugando poker. “Herr rektor, usted aun esta vivo, que hace aquí”, pregunto Nolan. “Lo pienso siempre, a través del habla, tan genial que se h a dado el hombre, y con esto de haber sido el filosofo mas grande del sigo xx y a la vez amigo de un monstruo, no se porque, pero Satan me lo permite, ¿crees que sera cierto, que puedo estar aquí, y allá?”.”Sean Nolan, el infierno no tiene limites”, intervino Dracula, para agregar :”Pero tu eliges quedarte, o volver luego, por eso nada de torres de babel ni escaleras a ningún lado, aquí hay verdadera libertad, si te quieres ir, te vas, si quieres regresar, como lo hace el rektor, puedes hacerlo, o te puedes quedar, como no lo hizo el fuhrer”. Hitler intervino, “Amigo Nolan, así es la cosa, este es EL DIABLO, llamado así desde la antigüedad hasta el cristianismo primitivo; SATAN, en la temprana tradición de los cristianos; LUCIFER, en la Edad Media; MEFISTOFELES, durante la modernidad. Y también en la biblia, Belcebu, Belial, El maligno, Abadon, Apolion. “¿Y tu como le dices, mi Fuhrer?” pregunto Nolan. “Compañero”, contesto el Fuhrer. “Vamos Nolan, únete a  nosotros a jugar poker”, dijo Heiddeger, que agrego “¿Te prendes, Dracula?. “Si”. Comenzaron a jugar, y de repente, apareció un mozo, que les trajo whisky Irlandés, escoses, de los buenos, y era nada mas ni nada menos que Fu-Manchu. Esto a Nolan, no le causo ninguna gracias, pues le dijo: “Tu, Fu-Manchu, que función cumples en esta historia?”, el mago, riéndose:”Ninguna,  función melamente decolativa”, y se fue. Siguieron jugando, hasta que Sean Nolan, le dijo al Fuhrer, :Sabes por que perdiste la guerra”.”Dímelo”.”Por esa patología tuya con los judíos. Ingleses tenias que matar, si lo hubieras hecho, hoy Irlanda seria libre”. Todos se callaron. Siguieron jugando.

Mientras se acerca el camarero, por fin.
-¿Que te pareció la historia amigo?
-Una mierda, una mierda que parece verdadera.
“¿Que les sirvo aventureros?”
-Antes que nada dos whisky, y después, Nada, se que usted estuvo escuchando todo.
“La leyenda es verdadera, mi nombre es Nada, pero ya no elijo llamarme Lord Jim, sino con otro nombre, mas artístico, pues escribo nouvells en ratos libres, y ahora me llamo…..”
Interrumpe el nombre un rayo, fuerte como la mierda, y el ruido de una puerta abriéndose, y aparece un hombre con barba, tipicamente de países del reino unido.
Nos saluda amablemente a nosotros, nos pide asiento, y le dice al camarero:
-Sin mi no eres nada.
-Sin ti, soy Nada.
-Tráeme un whisky, y dos de regalo para estos dos aventureros, me imagino que ya los habrás llamado así.
-Desde luego, me retiro.
Espera, dice el hombre de barba
-¿Como te haces llamar ahora?
-Jose Pablo Feinmann.
-Puaj, caballeros, así es la vida, un día te cambias el nombre y eres alguien distinto, que patraña, que farsa, como si yo les dijera que me llamo Sean Nolan, ¿Lo creerían?

“Bienaventurados quienes crean esto verdadero”

FMQ

Búsqueda interrumpida

El joven escritor esta decidido a emprender un viaje hasta la casa de los padres de ese fantasma que se le ha aparecido, que le encomendó buscar unos escritos que cree conveniente que sean vistos a la luz. Tal lugar queda a unos diecisiete kilómetros al sur, y se llama El Tropezón. Vaya nombre para un pueblo lejano, de donde el joven escritor se encuentra en ese instante. Deberá juntar algunas monedas viejas, y tomar el tren.

El tren es de esos que se parecen hoy en día a los cargueros, con grandes vagones, diferenciados unos de los otros, estando de un lado las clases altas, y por el otro las bajas.

Y la estación pareciera ser una casa antigua, tipo chalet, dentro de ese lugar desolado conocido como El Tropezón, donde hay mas calles de tierra que aburrimiento.

Nada extraño ni extravagante puede pasar allí. Por eso la gente se altera cuando llegan algunos peregrinos de la ciudad de unos diecisiete kilómetros del norte.

En el viaje, todo transcurre normal, hasta que al bajar, le piden el boleto correspondiente.

El joven lo busca hasta que duda haberlo sacado. Y como es tal el alboroto generado, las autoridades se adueñas de la situación.

Y nuestro escritor, es demorado por horas en la comisaria mas cercana. Y en una celda, descansa de todo el trajín por horas.

Quedando interrumpido la continuación del relato hasta que lo liberan.

Pero es cuando esta dormido que ocurre lo distinto, lo llamativo: En un abrir de ojos se le aparece otro fantasma, el de una mujer, que de manera intensa y severa, le susurra: <Voy a hacer lo imposible para que consigas esos escritos>.

La secuencia se corta en seco, con una plano negro. Los ojos del joven escritor vuelven a cerrarse.

FMQ

Búsqueda

Sentado en una silla de madera vieja, se encontraba un joven con intenciones de comenzar algo nuevo, aunque no supiera que:

Un comienzo, una trama, un desenlace, era lo que el joven intento de escritor buscaba o mas bien, necesitaba, puesto que sus intenciones de expresarse estaban en la divulgación y eran ahí donde tenia que enfocarse.

Pero no, desistía, no era lo suyo, tachaba, volvía a escribir, volvía a tachar. Lo suyo era eso, no saber lo que era.

Así de confuso, un día de otoño -si, las hojas caían- invento un buen comienzo para una historia de una búsqueda desesperante, y tal primer párrafo decía:

“Fue en esos tiempos de caminata continua cuando se le apareció el famoso fantasma del joven que nunca había podido amar a nadie, que le dijo: <Oh tú, joven que tienes toda una vida por recorrer, ¿Porque no vas hasta mi casa y le preguntas a mi cruel familia donde guardan mis escritos amorosos? >. El joven, el vivo-no el fantasma- dijo <¿Amorosos?>  pareció burlarse, acotando: <Ya se quien eres tu. Con todo lo que haz hecho, no tienes ni el derecho de hablar de amor, tu que mataste a la única mujer que amaste, persona vil y cruel>. El fantasma, el espectro, pensó sin decir nada, hasta que soltó una frase demoledora: <Te equivocas, yo mate a la única que jamas pude amar>. Tanto silencio prolongado provoco la desaparición del fantasma. Restaba ir a la casa de su familia a buscar sus escritos amorosos.”

FMQ

Sin desafíos a cumplir

“Sin desafíos a cumplir, ya sin temor” reza una metáfora no tan conocida del mundo del rock.

Uno, de un tiempo a esta parte, no sabe si creerla o no, porque tiene que hacer otras cosas, seguir la cotidianidad, coincidir con la gente que lo rodea, que lo acepten, y disfrutar de los sabores que su existencia le permite.

Todo-el bendito todo- así, sin importar nada. Ni siquiera si se esta en igualdad de condiciones comparado con otros que tienen mas, tienen menos. ¿Tienen que?

¿Sera cierto eso? ¿Trataremos de vivir una vida para llegar a un hipotético final fatal y decir que ya está, se termino? No lo se. Se que no lo se.

Ah, filosofaba el tipo. Vuelvo a los relatos.

FMQ

LA MISTERIOSA CONCEPCIÓN DE LA VIDA

Si uno dice con gran entusiasmo que un niño es lo mejor que puede pasarle a la vida, esa vida incógnita, que lo recibe, la concepción del mismo nos debería sorprender, a pesar de los avances científicos que demuestran que eso realmente ocurre, esta en lo correcto.

Pero debería preguntarse, sin tener en cuenta la ciencia, como es posible que tal acontecimiento ocurra. Sabemos que es difícil hacerlo.

No estaría aun en condiciones de refutarle esa afirmación a la ciencia, que nos indica que la concepción de la vida es claramente visible. Bueno, en una humilde opinión, a costa de cualquiera que le resultaría no tan asombroso, pues ella -la vida-se jacta de algo distinto a eso, la vida es algo que nunca conoceremos.

Ella se jacta del misterio, eso que según muchos, nos es develado al morir, y que casualmente comienza a ocurrir desde que comenzamos a nacer, allá en el vientre materno.

Sacando de lado la ciencia y toda otra teoría que no venga al caso, queremos concluir por el apuro en que no es distinto la concepción al nacimiento, jactándose la primera como artífice de la segunda, cuando todo empieza, y uno transita haciéndose todo tipo de dramas sin imaginar siquiera que pasaba cuando no se habitaba en el mundo, ara darse cuenta de que no sera muy distinto lo que pasara después.

FMQ